Escrito por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)
En el Libertadores de América, por la Fecha 25 del Torneo de Primera División de la AFA, Independiente recibió a Nueva Chicago buscando seguir con los festejos tras la victoria ante Racing en el fin de semana y frente a Arsenal por la Copa Sudamericana.
Apenas iniciado el partido, Nueva Chicago no perdió tiempo y salió a presionar alto como acostumbra desde la llegada de Rubén Forestello. Independiente buscó contrarrestar esto con una salida limpia y un despliegue ordenado de sus laterales y volantes exteriores. El Rojo jugó los primeros minutos cerca de Lanzilotta y su rival atinó a presionar en el mediocampo, buscando ganar la siempre importante segunda pelota.
Un error de Victorino en la salido derivó en un remate flojo de Gagliardi a las manos de Rodríguez. Era la primera advertencia, pues Independiente comenzó a mostrarse impreciso y nervioso en cada salida, algo que los jugadores del Torito advirtieron. El resultado fue mayor presión al hombre y salida rápida con Giménez y De La Fuente. El planteo de Nueva Chicago era audaz, vistoso y muy abierto y tal como sucedió contra River Plate en la fecha anterior solamente carecía una cosa: eficacia frente al arco.
Gagliardi conectó con Carrasco, pero el disparo del delantero salió bastante alto. Los de Forestello trataban bien la pelota, algo que en Independiente solo aplicaba a Vitale y Ortiz, impecables como doble pivote. De a poco el partido se hizo trabado en el mediocampo, con predominio físico de los jugadores de Nueva Chicago y los delanteros de Independiente a años luz del resto del equipo.
Pero el peso individual hizo la diferencia. Luego de un gran tiro libre de Aguilera que Lanzilotta salvó con una volada impresionante, llegó una buena pared entre Rodríguez y Papa y el pase cruzado del uruguayo para que Lucero defina abajo del arco. Un 1-0 injusto a los 14', pero que se gritó con toda la fuerza en Avellaneda.
El local ganó en agresividad luego del gol, pero su rival no dejó de atacar por estar en desventaja. El partido se volvió dinámico y entre Gagliardi, Carrasco, De La Fuente y Giménez comenzaron a complicar cada vez más a Independiente. Ortíz hizo lo que pudo en este tramo, jugando muy bien como mediocentro clásico bien pegado a los centrales y dejándole la elaboración a Vitale. El Rojo tenía la pelota e iba sin parar, pero chocó todas las veces contra un Chicago bien plantado y que de contragolpe lo superaba en técnica y velocidad.
Luego de un sinfín de pases sin destino, cuando el juego se había tornado ordinario, llegó el empate del visitante: mal retroceso de Independiente, centro pasado de Arias a la cabeza de Carrasco, que se la bajó a Giménez y el volante no perdonó con un disparo cruzado de sobrepique al palo más lejano del arquero. Un 1-1 que hacía justicia a lo que se estaba viendo hacía varios minutos en el campo de juego. Independiente cerró la primera mitad dejando una mala imagen: pésimo en las coberturas, previsible en cada ataque y lento para realizar las transiciones ¿Nueva Chicago? Todo lo contrario, de la mano de sus canteranos: velocidad, precisión, criterio para manejar la pelota, prolijidad y verticalidad.

Los dirigidos por Mauricio Pellegrino salieron al segundo tiempo con otra actitud y por varios minutos acorralaron a su contrincante contra su propia valla. Vitale y Ortíz tuvieron sus chances con buenas combinaciones pero los disparos no fueron tan buenos y precisos como el armado de cada jugada. El Rojo no era ni eficiente ni tan profundo, pero estaba claro su dominio en el inicio de los 45' finales.
El ingreso de Vera por Albertengo le dio más vértigo a Independiente, pero así fue como perdió la poca lucidez que tenía. El equipo se fue diluyendo y los de Forestello aprovecharon los espacios que dejó un equipo lanzado con decisión al ataque. El ida y vuelta era entretenido, pero en el verdinegro se vió un mejor manejo de la pelota (como en toda la tarde/noche).
El murmullo se hizo creciente en el estadio, ante la impotencia y falta de ideas del local para romper el ordenado 4-4-2 que el entrenador rival dispuso frente a su portería. Independiente estaba en campo rival desde el primer minuto, pero cada pérdida significó un dolor de cabeza de la mano de unos Carrasco, Gagliardi y Giménez intratables.
Pellegrino acertó con el ingreso de Pereyra Díaz por un cansado Ortíz, pues su equipo ganó en velocidad y se quedó con menos volantes de marca en el medio. Pero a los 73' Carrasco aprovechó una mala salida - otra más- y luego en de enganchar muy bien ante dos rivales, perdió ante el arquero Rodríguez que lo atoró con velocidad. El Torito empujó a su rival bien atrás, dominando sin problemas en este tramo, con una chance clara en los pies de Giménez que desde el mediocampo casi convierte el gol de la fecha por encima de Rodríguez.
Vidal tomó el lugar de Lucero en Independiente y comenzó el intercambio de golpes final. El mejor juego de Nueva Chicago parecía imponerse, pero el peso de las individualidades - más precisamente del Cebolla Rodríguez- llegó de nuevo al rescate. Un tiro de esquina bien ejecutado y un anticipo en el primer palo del uruguayo, un cabezazo cruzado inatajable para un Lanzilotta vencido. Independiente se llevó así un triunfo que no mereció, con apenas algunos momentos de buen juego y un rendimiento colectivo muy flojo. Nueva Chicago, con algunos referentes y una enorme cantidad de juveniles de las inferiores del club, le plantó cara a otro grande y demostró que se puede jugar de otra manera en el fútbol argentino. Aunque nada de esto debe servirles de consuelo tras la derrota y más sabiendo que están muy cerca de perder la categoría.
Síntesis:
Independiente: Rodríguez; Toledo, Victorino, Aguilera, Papa; Pisano, Ortíz (Pereyra-Díaz), Vitale, Cristian Rodríguez; Albertengo (Vera) y Lucero (Vidal).
Nueva Chicago: Lanzilotta; Galarza, Masuero, Saiz, Arias; Giménez (Vivas), Lemos, De La Fuente; Baldunciel, Gagliardi y Carrasco (Ruiz).
Goles: Lucero y Cristian Rodríguez (CAI); Giménez (CANCH).
Amonestados: Baldunciel, Giménez (CANCH); Toledo, Vitale (CAI).
Expulsados: No hubo.
Árbitro: Mauro Vigliano.
Estadio: Libertadores de América (Independiente).