miércoles, 18 de noviembre de 2015

ELIMINATORIAS SUDAMERICANAS || Argentina 1-Brasil 1: Un empate con sensaciones muy contradictorias



Escrito por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)

Hace una semana y en medio de varios nubarrones tras una derrota contra Ecuador en el Monumental y un tibio empate como visitante contra Paraguay - ambos con el mal juego como denominador común- la Argentina recibió a Brasil en busca del juego perdido. Más allá de que era, y es, imperante encontrar continuidad en la idea de juego que pretende ver en cancha el entrenador Gerardo Martino, los jugadores argentinos tenían la oportunidad de revertir la mala imagen dejada en las fechas iniciales. Sin Messi ni Agüero ni Tevez, el equipo iba a tener que estar concentrado durante los 90 minutos si quería vencer a su clásico rival que también llegaba con más urgencias que sonrisas a pesar de su victoria tranquila ante una flojísima Venezuela en la jornada anterior.

El partido comenzó con mucho vértigo y orden de parte de la Argentina. En la primera jugada, Di María encontró a Higuaín dentro del área pero el delantero no pudo girar ante un sólido David Luiz. Los dos equipos salieron dispuestos a dejar en claro sus estilos y luego medirse hasta que los espacios aflorasen. Neymar no tenía marca personal y la idea de Martino era que los tres volantes y Di María presionasen en el medio constantemente para poder ganar la segunda pelota y salir con mucha velocidad por los costados.

La primera jugada de riesgo llegó de la mano del actor menos pensado - por su mala labor contra Ecuador-: Di María recibió cerca del círculo central, jugó profundo con Roncaglia que trepó por la banda a toda velocidad y sacó un bombazo impresionante que estuvo cerca de metérsele por detrás a Allison. El portero de Brasil respondió con un salto y un manotazo a puro reflejo, el rebote fue capturado por Lavezzi que tocó atrás con Higuaín pero el nueve demasiado marcado no pudo ganar la posición y la jugada se perdió por la línea de fondo. 

La Argentina estaba mostrando su mejor cara en varios partidos, presionando alto sin parar con mucha decisión y aplicación táctica, y con una transición al ataque tan precisa como veloz. Di María no se quedó demasiado tiempo sobre la banda, como de costumbre, y se juntó con Banega en el centro de la cancha para armar juego, dejando a Lavezzi y a Higuaín como delanteros. El Fideo volvió a ser protagonista: dejó parado a Filipe Luis, enganchó hacia afuera y sacó un muy buen centro que cruzó el área chica quedando el Pipita a milímetros de poder empujarla a la red. 

Brasil estaba sin dudas incómodo, pero Dunga podía sacar algunas buenas conclusiones parciales: no perdió la calma y siempre trato de salir desde su arquero sin regalar la pelota. Neymar seguía suelto en tres cuartos de cancha pero sin poder todavía entrar en juego. El primer acercamiento de Brasil llegó con una buena jugada del astro del Barcelona que dejó sin respuesta a Biglia con uno de sus clásicos regates, tocó con Lima, este abrió con Willian y llegaron a despejar su centro picante con lo justo. El contragolpe fue otra situación propicia para la Argentina, pero Di María jugó mal una pelota larga con Lavezzi y los de Dunga respiraron hondo para luego salir jugando una vez más.

Brasil empezó a buscar el orden basándose en la posesión y la Argentina hacía varios minutos que esperaba con la líneas bien juntas en el mediocampo para poder contragolpear con intensidad y velocidad. El resultado eran este tipo de jugadas: Roncaglia presionó arriba a Neymar, tocó con Biglia, el volante central jugó a un toque con Banega y el del Sevilla no encontró pase para Higuaín y fue comido por dos rivales. 

Luego de que Neymar quedase tocado tras un pisotón de Roncaglia - peaje por un par de lujos- Willian rompió a pura habilidad por la banda y centró con mucha precisión para convertir a Otamendi en el salvador de la Argentina. El dominio del local era claro, pero Brasil de a poco se había ido apoderando de la pelota y acercándose con un poco más de peligro. Di María era la figura rutilante de la Argentina, muy activo en la fase defensiva y juntándose con Banega para armar juego y conformando de a ratos un doble enganche particular pero eficaz y vistoso. 

Con las posiciones rotando en todo el campo de juego, los dos centrales jugando como volantes centrales y los laterales sumándose al ataque con precisión y peligro - y también sorpresivamente sólidos en el retroceso- el equipo de Martino había completado unos muy buenos primeros 20' de partido. Mascherano era el factor que inclinaba la balanza en contra, jugando muy mal y sin poder ser ni contención ni salida, pero el bache que dejaba en el medio era cubierto por un buen trabajo de los volantes y delanteros para cubrirlo. 

La iniciativa era toda de la Argentina, que lastimaba con llegadas en velocidad y sin demasiado traslado, usando muy bien las bandas con los tándems Roncalgia-Di María y Lavezzi-Rojo. Los de Dunga tenían la pelota pero estaban demasiado retrasados y sometidos por un contrincante que era mucho más. Lavezzi llegó al fondo y su buen centro por lo bajo fue cortado por Luis antes de que complicase más las cosas.

La respuesta llegó con una buena combinación entre Alves y Willian en vértigo que Rojo terminó con un quite muy preciso dentro del área. Roncaglia volvió a ganar por su costado y lanzó un pase atrás para Lavezzi que no llegó a destino por la buena labor de Filipe Luis, que con reflejos puso la cabeza y desvió lo justo y necesario la trayectoria del balón. Martino miraba nervioso pero con tranquilidad, porque las cosas salían bien: Higuaín-Biglia-Banega-Di María-Banega, todo a un toque, y el enganche no abrió para Roncaglia que picaba solo, pero remató con mucha potencia y colocación y estuvo cerca de romper el cero. 

El partido ya era uno de ida y vuelta, intensidad absoluta de parte de los dos, bien cerrados cuando el otro tenía la pelota y avanzaba y desplegados como un acordeón cuando había que devolver el golpe. El predominio en este duelo de equipos veloces, anchos y concretos lo seguía teniendo la Argentina que empujaba sin parar pero con el agregado de que lo hacía con paciencia, triangulando y armando cada jugada con inteligencia y sin el apuro habitual. 

Dunga estaba fastidioso, pero sus mediapuntas llegaban con facilidad a zona de golpeo y abrían la cancha con aún menores complicaciones, por lo que el panorama seguía siendo incierto ¿Oliveira? Ausente sin aviso en un partido que desde que se anunció no era para él pero vaya uno a saber porqué fue colocado en lugar de Douglas Costa. Pero la calma se terminó, porque luego de un buen centro de Filipe Luis que Romero atenazó con seguridad ante la llegada de Oliveira, llegó el estallido: Di María encaró por el medio, esperó al momento justo y abrió con Higuaín que desbordó ante su marcador y tiró un centro perfecto para que Lavezzi solo deba empujarla y poner el muy merecido 1-0. 

Si pensaban que esto liquidaría los ánimos de Brasil, sin dudas que estaban equivocados. Al instante, Willian avisó dos veces: primero con un desborde y un centro fallido y luego con un mano a mano que Romero le sacó con mucho timing en la salida. El volante exterior del Chelsea siguió con su show y le puso una pelota fantástica en la cabeza a David Luiz, pero el impacto del defensor no tuvo la suerte necesaria y terminó saliendo al lado del palo. En la jugada siguiente, Lima tomó la lanza y ganó por el costado para sacar un centro bajo que Rojo despejó ante la entrada de Oliveira. Brasil terminaba el primer tiempo con la pelota, las mejores situaciones y mucho más aplomo que una Argentina que tras el gol se desorganizó, entregó terreno y posesión, y terminó pidiendo el final del primer tiempo.



Los segundos 45' iniciaron con un Brasil mucho más adelantado y decidido a encontrar el empate con velocidad. La Argentina mantuvo la presión alta a pesar del desgaste y la baja de nivel general, pero ahora la defensa sufría horrores con las subidas de Luis y Alves y un Neymar muy activo. El del Barcelona estuvo cerca de marcar, pero su disparo cruzado salió apenas ancho para tranquilidad de Romero. Funes Mori sacudió un poco el avispero tomando la lanza y abriendo cerca del área para Banega, cuyo centro para el Pipita fue bloqueado por Filipe Luis sin problemas. 

El trabajo de marca del equipo de Martino era bueno, pero ya se empezaban a ver los desacoples tan dañinos como previsibles a la hora de retroceder. Más allá de que la idea del entrenador implica correr riesgos, por lo general las coberturas deben ser buenas porque una cosa es arriesgar y otra suicidarse. Dunga vió esto y mandó a la cancha a Douglas Costa tras haberle regalado un jugador a la Argentina por más de un tiempo con la presencia de Oliveira.

Brasil se sentía con el dominio de las acciones y atacaba sin parar y sin ideas, pero con mucho corazón e ímpetu. La Argentina hacía rato había decidido que lo mejor era esperar y salir de contragolpe tratando de aprovechar los espacios que en teoría deberían surgir. Y de tanto golpear la puerta, la canarinha terminó por derribarla: Costa jugó con Neymar y pasó por su costado, el diez la cambió con mucha precisión y elegancia para Dani Alves que casi de primera habilitó a Costa por detrás de toda la defensa argentina. El del Bayern Munich cabeceó muy bien pero la pelota dió en el travesaño y Lucas Lima tomó el rebote y fusiló a Romero con un disparo rasante a quemarropa para silenciar a un estadio entero y decretar el 1-1.

Di María lideró la reacción con un tiro libre rápido para Otamendi, que bajó la pelota muy bien hacia el área chica y Luiz de palomita la mandó al córner para evitar mayores complicaciones. De contragolpe sin dudas que la Argentina lastimaba, pero estos eran cada vez más esporádicos y la pelota la tenía Brasil que lucía con mayor resto físico y mental. Renato Augusto tomó el lugar de Lucas Lima y Dunga configuró un 4-3-3 inaudito en él que tenía un mensaje claro: salía a ganarlo sin contemplaciones ni mezquindades. 

Fue una vez más Di María el que llevó peligro a los dominios de Allison, con un regate de pie a pie y un slalom genial que dejaron parados a tres rivales pero su centro para Lavezzi fue interceptado por el portero. El portador de la número diez estaba haciendo todo bien, un partido fenomenal por donde se lo mire, pero ya estaba agotado porque debía bajar demasiado para cubrir la infinidad de huecos que había en el mediocampo. El empuje sin ideas ni pausa ni precisión de la Argentina pedía un par de cambios y estos fueron llegando. Tarde pero seguro: Gaitán entró por Lavezzi en un cambio raro porque todavía tenía combustible el del PSG. El Tata apostaba a recuperar la pelota y al mismo tiempo a renovar piernas en la fase ofensiva. 

Brasil asustó de nuevo con un disparo de Elías tras una sucesión de rebotes cerca del área que salió cerca del travesaño. En la jugad posterior, Willian con un amago impresionate dejó parados a Gaitán y a Rojo, pasó entre los dos y sacó un remate cruzado inatajable que fue interceptado por Funes Mori en una barrida milagrosa jugándose el cuerpo entero. La selección argentina era ya desde hace varios minutos un conjunto comprometido de individualidades que chocaban sin parar buscando resolver cada jugada sin ayuda del resto de sus compañeros. 

El buen trabajo de presión de los brasileños rendía frutos, pero siempre hay alguna grieta por donde escabullirse: Banega ganó en el medio, abrió con Rojo y el lateral tiró un centro picante que el Pipita Higuaín no pudo empujar otra vez. David Luiz sumó a la confusión y se llevó la pelota puesta, quedando cerca de meter un gol en contra que habría sido desopilante de no haber reaccionado con aplomo el arquero Allison. Luego de un remate de un punzante Douglas Costa que terminó en manos de Romero, el partido entró en sus diez minutos finales. 

Martino agotó los cambios, ahora más que tarde, pero buscando tener la pelota y sumar gente en ataque con Lamela y Dybala en lugar de Banega e Higuaín. El error del entrenador estuvo en sacar al delantero de referencia y en poner en su lugar a un jugador que en Instituto, el Palermo y la Juventus siempre fue un mediapunta o exterior en compañía de un centrodelantero. 

Mascherano hizo su buena acción del día y abrió con el recién ingresado Dybala, que desbordó a pura electricidad y centró muy bien para que nadie llegue por el medio a empujar la pelota. De ir con tantas ganas, el equipo nacional estuvo muy cerca de llevarse los tres puntos: Biglia aprovechó la espalda de los centrales con un envío frontal y Rojo ganó aunque sin la puntería suficiente como para convertir el segundo gol. Mientras Dunga todavía se secaba el sudor de la frente tras ver como el balón salía rozando el parante, David Luiz hizo una de las suyas y se ganó la roja tras un pisotón innecesario a Biglia yendo al piso luego de anticipar bien pero salir excesivamente en largo. 

Gil ingresó por Willian para rearmar la defensa y la Argentina siguió atacando con el entusiasmo de los recién llegados y el cansancio de los que venían corriendo sin parar desde el primer minuto. Sin más que eso, Dybala volvió a llegar hasta el fondo, tocó atrás con Rojo y el del Manchester United remató con mucha potencia y destino de gol. Un rival se interpuso en el camino y desvió la pelota levemente, salvando a Brasil de una derrota que no habría sido merecida. El partido de a poco se fue apagando definitivamente en juego y entrando en el juego brusco y la calentura que nunca sirven para nada. Un empate que le quedó bien a los dos, pero siendo la Argentina la que se fue con el sabor amargo luego de haber tenido unos primeros 30' de lujo que no terminaron sirviendo para mucho. Una mejoría sin duda alguna respecto de los partidos anteriores, pero que no estuvo exenta de los vicios de siempre. El apuro y el vértigo volvieron a ganarle a la posesión y la elaboración inteligentes, una tendencia preocupante que Gerardo Martino deberá revertir con urgencia si es que quiere que su idea de juego se consolide en el corto plazo. 


Síntesis:

Argentina: Romero; Rojo, Funes Mori, Otamendi, Roncaglia; Biglia, Mascherano; Banega (Lamela); Lavezzi (Gaitán), Higuaín (Dybala) y Di María.

Brasil: Allison; Dani Alves, Miranda, David Luiz, Filipe Luis; Luiz Gustavo, Elías; Willian (Gil), Lucas Lima (Augusto), Neymar; Oliveira (Douglas Costa).

Goles: Lavezzi (ARG); Lucas Lima (BRA).

Árbitro: Antonio Árias.

Estadio: Monumental (Argentina).

martes, 10 de noviembre de 2015

Temperley 0-0 Argentinos Juniors: Pálido empate en el Sur


Escrito por Agustín Fernandez (@agus_ffernandez)

En un polémico partido en cuanto a la actitud de ambos equipos, Temperley y Argentinos Juniors igualaron 0-0 por la Fecha 30 del Torneo de Primera División, en el estadio Alfredo Beranger. Así ambas instituciones lograron su objetivo en el cierre del campeonato.

Los equipos dirigidos por Ricardo Rezza y Néstor Gorosito sabían que sumando tan sólo un punto en la última fecha conseguirían sus respectivos cometidos, por lo que el escenario era previsible. Con la igualdad, al Gasolero le alcanzaba para salvarse del descenso y al Bicho de La Paternal para clasificarse a la Liguilla Pre-Sudamericana. Y lejos de querer poner en riesgo la permanencia en la primera catagoría del fútbol argentino o la chance de clasificar a una copa internacional, ambos equipos decidieron no atacar a su rival para llegar a sus metas. Tal es así que Saúl Laverni, árbitro del cotejo, no tuvo que tomarse el trabajo ni siquiera de amonestar a alguno de los jugadores. Lo más destacado o curioso de la tarde fue el apagón y la fuerte lluvia que cayó en el Sur de Buenos Aires y que hizo que el arranque  del  segundo tiempo se demorara cinco minutos.

Luego del aburrido empate y sabiendo que su equipo había conseguido un lugar en la Liguilla Pre-Sudamericana, el entrenador de Argentinos, Néstor Gorosito se mostró contento de seguir con posibilidades de clasificar a una competencia continental: "Estamos muy contentos. Ahora a pensar en Banfield (próximo rival en la liguilla) y ver si podemos entrar a la Sudamericana". Además reafirmo que tienen que concentrarse en lo que viene y no conformarse con lo que consiguieron hasta ahora porque "es importante tratar de ganar y no sólo jugar para cumplir con los partidos que quedan".

Por el lado del equipo celeste, todo también fue alegría después del empate por haber logrado mantenerse un año más en la Primera División. Luego del encuentro, su director técnico Ricardo Rezza admitió que "fue un año muy difícil por la categoría" y que "es complicado mantenerse en Primera". Además, remarcó que esto se dio gracias al esfuerzo de sus dirigidos: "Esto es un merecimiento por el grupo de jugadores que tenemos". Sin embargo, ante la pregunta sobre su futuro en el club, el técnico de Temperley no quiso responder y su continuidad en la temporada 2016 es una incógnita.

Síntesis:

Temperley: Crivelli; Boggino, Chimino, Aguirre, Bojanic; Brandán, Arregui, Di Lorenzo, Frezzotti, Sambueza, Esparza; Grbec.

Argentinos Juniors: Gabbarini; Garré, Matricardi, Freire, Laso; Rodríguez, Lenis, Agüero, Ledesma; Rinaldi, Franzoia.
Goles: No hubo.

Árbitro: Saúl Laverni.

Estadio: Alfredo Martín Beranger (Temperley).

lunes, 9 de noviembre de 2015

Huracán 1-Belgrano 1: El empate que dejó conformes a todos



El Estadio Tomás Adolfo Ducó fue el escenario del partido que disputaron Huracán y Belgrano. Dos equipos que llegaban a la última fecha con realidades opuestas: los de Eduardo Domínguez peleando por la permanencia y los de Ricardo Zielinski buscando escalar algún puesto en la Liguilla Pre-Libertadores. A los dos les sentaba bien el empate, ya que con este ambos podían cumplir con sus objetivos.

El comienzo del partido mostró al local decidido para conseguir la victoria, presionando sobre la salida Pirata y buscando salir rápido cuando recuperaba la pelota. Por el otro lado, el entrenador de Belgrano no puso delanteros en cancha, pero contó con la presencia de varios jugadores ofensivos que suelen marcar la diferencia. Otra vez las diferencias entre ambos clubes, uno ambicioso y el otro más conservador.

En cuanto al juego, el visitante cargó la mitad de la cancha con muchos jugadores cuando no tuvo la pelota, pero cuando la recuperaba modificaba su disposición táctica. Zelarrayán se juntó con Bolatti para hacerse eje del equipo y ser los generadores de juego del conjunto celeste.

Con el paso de los minutos el partido fue perdiendo ritmo. Huracán intentó pero no pudo con la defensa visitante y el conjunto cordobés movió la pelota sin apurarse y sin llevar peligro al arco defendido por Diaz. Casi sin buscarlo, llegó la primera emoción del partido: Zelarrayán le puso el moño a una buena jugada por derecha comandada por Rigoni, quien centró por bajo y encontró al 10 solo en el punto del penal para decretar el 1-0 provisorio.

Previo al final de la etapa inicial llegó la tranquilidad para el Globo. El equipo local encontró el gol en una desafortunada jugada de Perez, quien buscó despejar la pelota tras un centro rasante de San Román pero terminó metiendo la pelota en su propio arco marcando el 1-1 que sería definitivo.

En el complemento casi que no sucedió nada. La lluvia fue la protagonista excluyente, sobre todo porque el partido estuvo detenido por la intensa lluvia que cayó sobre Parque Patricios. En cuanto al juego, la cancha se puso rapidísima por el agua pero los jugadores propusieron muy poco. Mucho tuvo que ver el hecho de que el empate les servía a los dos. Belgrano movió la pelota sin riesgo para Díaz, salvo alguna aproximación aislada en los pies de Zelarrayán y/o Rigoni. Los de Domínguez buscaron en un par de ocasiones con Wanchope Ábila como único punta, pero el delantero no estuvo fino en la definición.

Solo faltaba el cierre a cargo de Pitana, ya que tranquilamente se podían sacar los arcos y el partido iba a ser el mismo. De a poco la gente empezó a levantar la voz y a festejar que Huracán se quedaba en primera por un año más y sobretodo pensando que todavía sigue con vida en la Copa Sudamericana donde recibirá a River en pocos días por el partido de vuelta de las Semifinales.

Finalmente, el árbitro terminó el partido y toda le gente presente en el Ducó estalló de alegría por el objetivo conseguido. Los jugadores no se aislaron del festejo y se reunieron en el centro del campo para cantar y festejar que Huracán todavía sigue siendo de primera.


Síntesis:

Huracán: 1-Diaz; 13-San Román; 21-Nervo; 19-Echeverría; 15-Balbi; 7-Espinoza; 26-Bogado; 5-Vismara; 18-Toranzo; 16-Moreno y Fabianesi; 9-Ábila. DT: Eduardo Dominguez.

Belgrano: 1-Olave; 29-Lopez; 23-Pérez; 2-Barrios; 3-Álvarez; 24-Rigoni; 7-Prediger; 22-Parodi; 19-Velazquez; 30-Bolatti; 10-Zelarayán. DT: Ricardo Zielinski.

Goles: Zelarrayán 29' (CAB); 41' Perez E/C (CAH).

Árbitro: Néstor Pitana.

Estadio: Tomás Adolfo Ducó (Huracán).






Rosario Central 3-Boca Juniors 1: Despedida con triunfo en un partido extraño


Escrito por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)

En la jornada final del Torneo de Primera División de la AFA, Rosario Central recibía en el Gigante de Arroyito al campeón Boca Juniors para tratar de finalizar en la segunda posición. Tras la caída llena de polémicas ante el Xeneize por la final de la Copa Argentina, el clima estaba muy caldeado debido a que durante la semana desde la mayoría de los medios se incitó a la violencia sin ningún tapujo. Todo con el objetivo de poner en la tapa del Lunes la imagen de alguno de los jugadores o miembros del cuerpo técnico de Boca Juniors golpeado - como ya ha pasado en este estadio- por una piedra u otro objeto contundente. Ni que hablar del entrenador de Rosario Central, que con su actitud belicosa tiró por la borda su muy buen trabajo en este año donde los rosarinos se consagraron como uno de los mejores equipos del país. Más allá del bajón desde esa Semifinal de la Copa Argentina contra Racing - donde ganaron sin merecerlo ni jugar bien-, estaba claro que Central merecía una despedida de año acorde al buen rendimiento general que habían mostrado a lo largo de la temporada. Arruabarrena decidió llevar a Rosario una mezcla entre suplentes habituales y jugadores de reserva que están dando sus primeros pasos, con la presencia de muy pocos titulares en el plantel. Casi todos ya licenciados luego del doblete y yendo a cumplir con el trámite para cerrar una temporada irregular en el juego pero muy buena en los resultados.

El partido comenzó con muy poco de ambos lados, dos equipos tratando de salir con prolijidad desde el propio arco pero sin lograr saltar la guerra de piernas en el mediocampo. Cuando sucedía poco y nada tras la demora en el inicio - por las banderas en contra de la AFA que debieron ser bajadas de los alambrados- llegó el primer golpe: Monzón ganó en el medio, jugó largo para Colazo y el volante lanzó un centro atrás para Palacios cuyo remate fue bloqueado por un defensor. Chávez tomó el rebote solo frente al arco y con Caranta a contrapierna y puso el 1-0 con un disparo alto y lejos del portero.

Central tardó mucho en acomodarse, pero sin resignar su idea de a poco fue ganando terreno ante un Boca lleno de suplentes que hacía tiempo no veían minutos como titulares. Con buenas transiciones al ataque y sociedades óptimas en tres cuartos de cancha, los de Coudet se arrimaron con un disparo rasante de Lo Celso entrando por la izquierda que fue controlado por Sara. Luego llegaron 15' en los que el partido volvió a amesetarse, con el local manejando la pelota pero sin saber que hacer con ella. Lo que se denomina "posesión inocua" pues llegaban hasta la zona de golpeo y perdían siempre contra una atenta defensa de Boca que aprovechaba los errores a veces infantiles de los lanzadores, sobre todo de Cervi que sigue flojo.

A los 31' lo tuvo Bentancur con un muy buen cabezazo tras centro de Colazo pero la pelota salió muy cerca del palo derecho de Caranta que respiró aliviado. Con apenas solidez en el mediocampo e inteligencia para jugar de contragolpe con la velocidad de los exteriores y sus dos delanteros, este Boca alternativo tenía a un Central titular al borde del knock out. Sobre el minuto 35', Montoya y Lo Celso combinaron bien en la puerta del área y el disparo del enganche fue tapado por un muy sólido Sara. Cinco minutos después, el asedio de los de Coudet se intensificó debido a una mejora en lo colectivo y a la mala coordinación entre Magallán y Rolín.

Montoya probó de media distancia y la pelota fue detenida por Sara cerca del ángulo derecho del arco. La asistencia había sido de Lo Celso, siendo estos dos jugadores lo mejor de un Rosario Central que tenía un exceso de voluntad y buenas intenciones pero una carencia absoluta de pausa e inteligencia para poder sacarle jugo a las primeras dos virtudes. En la última jugada de la primera mitad, Salazar encontró a Ruben dentro del área con un gran pase vertical y el delantero sacó un derechazo cruzado que encontró una vez más muy bien parado a Sara.

Los segundos 45' comenzaron con el ritmo cansino que había dominado gran parte de la primera etapa, con el partido volviéndose a detener por incidentes en las tribunas - antes había sido por el intento de agresión de un "hincha" a Rodolfo Arruabarrena- hasta que José Luis Fernandez rompió hacia el centro y sacó un disparo que se fue demasiado alto como para molestar siquiera a Sara.

El Chacho Coudet tuvo que realizar la primera variante por lesión: salió Donatti y entró Colman en su lugar. Boca trató de encontrar el segundo gol con remates de media distancia, pero fueron todos bloqueados por una defensa mucho más tenaz que la del primer tiempo. Larrondo forzó a Sara a realizar una gran parada nuevamente con un cabezazo que estuvo a punto de entrar por la parte superior izquierda del arco tras un buen centro de Cervi.

Sobre el minuto 57', César Delgado sustituyó a un cansado y flojo Marco Ruben para renovar piernas en ataque y ganar algo más de pausa frente al área. En su primera intervención, el Chelito casi lo empata con un cabezazo tras envío de Montoya que terminó de convertir al arquero de Boca en la figura del partido. Con el gol al caer, pasaban los minutos hasta que el recién ingresado aprovechó un tiro libre apenas inclinado a la derecha en la medialuna para poner el 1-1. Un disparo impecable que picó antes de que Sara pudiese reaccionar y se abrió justo a tiempo para ingresar en la ratonera. Un verdadero golazo de un jugador cuya calidad nunca va a desaparecer sin importar cuantos años tenga o cuantos minutos juegue.

Boca replicó con una corrida de Palacios y una habilitación para Chávez que con su disparo no pudo doblegar a un sobrio Caranta. El Vasco Arruabarrena movió el banco para ganar velocidad en los metros finales, sacando a Palacios y poniendo en su lugar a Pavón, cambio extraño pues lo ideal era que ambos se quedasen en cancha - y más con rendimientos bajos en el mediocampo Xeneize-. Pavón tuvo una oportunidad con un disparo de media distancia, pero no fue lo suficientemente preciso y salió por encima del travesaño.

Ya sobre el minuto 80', los dos equipos se dividían la pelota y llegaban hasta 3/4 de cancha para ensayar remates que salían siempre desviados. El dominio de las acciones era de Central sin dudas, pero el circuito de juego no estaba en absoluto aceitado y solo quedaban el empuje y la vocación ofensiva para ganarlo en los minutos finales. Unos segundos más tarde, Montoya tocó con Colman en el medio, el volante encontró a Fernández a espaldas de los centrales con un pase alto exquisito y el volante bajó la pelota y definió por encima de Sara con una calidad notable para hacer estallar al Gigante de Arroyito. Un 2-1 merecido sin dudas pues Boca no era más que un conjunto de pibes, suplentes y algún que otro habitué tratando de romper líneas y Central - más allá de alguna ausencia por lesión- tenía a casi todos sus titulares en cancha. Se estaba dando el resultado esperado, pero le había costado horrores encontrar espacios y pausa para armar una jugada razonable y empezar a cerrar el partido.

Yeimar Gómez sustituyó a González en el local y Tomás Pochettino - promesa de inferiores- hizo lo propio en lugar de Colazo en el visitante. Pavón y el pibe Pochettino tuvieron en sus pies el empate pero sus sendos remates, merced de las desatenciones del fondo rosarino, no pudieron llegar a destino. Cuando ya no quedaba tiempo para nada, Salazar ganó una pelota sobre la línea de costado y tocó con Delgado, que vio el hueco enorme entre los centrales y habilitó a Larrondo que venía haciendo la diagonal. El delantero falló en el mano a mano ante Sara pero el rebote le quedó en la cabeza y no tuvo más que tocar al arco para decretar el 3-1 final. 

Un triunfo que no alcanzó ni para aplacar los enojos en el club rosarino ni para dejarlo en el segundo lugar de la tabla de posiciones, pero sí para cerrar el año festejando ante su gente con la tranquilidad de haber jugado muy bien y asentado un gran estilo y de tener la clasificación a la Copa Libertadores en el bolsillo. Habrá que ver si este muy buen equipo puede jugar así si se van la mayoría de sus referentes, algo que Coudet avisó que será determinante para definir su continuidad. Con mucho que pelear en 2016, queda claro que sin figuras será imposible y que aún hay cosas para corregir en lo que refiere al juego. Ante un Boca lleno de suplentes y cumpliendo el compromiso, solo pudo empujar y atacar sin parar, con pocos retazos del juego que los trajo hasta aquí. El ingreso del Chelito Delgado fue la clave y con él el equipo se soltó más y pudo recuperar al menos el dinamismo ideal para ganarlo sin problemas. De Boca no hay mucho más que decir, a festejar los dos títulos y a poner la cabeza en remojo para encarar una nueva temporada llena de objetivos.


Síntesis:

Rosario Central: Caranta; J.L Fernández, Pinola, Donatti (Colman), Salazar; Cervi, González (Gómez), Montoya; Lo Celso; Larrondo y Ruben (César Delgado).

Boca Juniors: Sara; Monzón, Rolín, Magallán, Fuenzalida; Colazo (Pochettino), Cubas, Bentancur, Cristaldo; Chávez y Palacios (Pavón).

Goles: Chávez 9' (BJ); Delgado 63', Fernández 81', Larrondo 93' (RC).

Árbitro: Mauro Vigliano.

Estadio: Gigante de Arroyito (Rosario Central).

San Lorenzo 1-Atlético de Rafaela 0: El Ciclón ganó y despidió a Bauza como se lo merecía


Escrito por Guido Cetraro

Edgardo Bauza había declarado la semana pasada que a fin de año dejaba el cargo de entrenador de San Lorenzo de Almagro. El equipo quería darle una última alegría y poder clasificarse a la Copa Libertadores 2016 directamente y también tener la posibilidad de jugar la Supercopa frente a Boca Juniors. El rival de turno fue Atlético de Rafaela, quien también había recibido la noticia de que su entrenador, Leonardo Astrada, no seguirá en el cargo.


En el comienzo del partido el equipo local presionó muy arriba y buscó cortarle el circuito de juego al Ciclón en ele mediocampo. La Crema tuvo algunas situaciones en los pies de Ferreya, quien se asoció de gran manera con Graciani por las bandas.

El conjunto de Bauza no le encontraba la vuelta al partido, le costó mucho acomodarse al juego que propuso el local y sobretodo tardó en generar conexiones viables para la generación de juego. 
Usualmente Ortigoza y Mercier son el primer pase y ninguno de los dos lograba encontrar socios para comenzar cada ataque. En una de las primeras jugadas claras del partido, el Ciclón llegó al gol a través de Nicolás Blandi quien recuperó la pelota y desde fuera del área remató para quebrar la defensa del arquero De Giorgi, quien se estiró hacia su derecha pero fue en vano.

El gol pareció tranquilizar el nerviosismo del equipo visitante, pero poco le duró la calma. A los 21 minutos fue expulsado, correctamente, Fabricio Fontanini por doble amonestación y dejó así a su equipo con un jugador menos. A pesar del jugador de más, Rafaela no pudo quebrar la defensa visitante. El conjunto de Astrada mostró por momentos pocas ideas, por lo que parecía que el jugador de más era un inconveniente en lugar de ser una ventaja. El primer tiempo terminó sin muchas más situaciones claras y con el resultado en favor de San Lorenzo por la mínima.

En el complemento el local intentó recuperar la memoria y el juego que mostró en los primeros minutos de partido. Volvió la presión alta y las líneas se mostraron adelantadas en gran medida. Astrada movió el banco de suplentes en busca de respuestas: ingresó Morales por Ferreyra para buscar frescura en el ataque, pero para su mala fortuna no obtuvo soluciones. Desde el lado de San Lorenzo, Bauza no se quedó atrás y rearmó el equipo con dos modificaciones, Kalinski por Villalba y Prosperi por Blanco. Dos cambios distintos, uno para mejorar el aspecto ofensivo mientras que el otro fue para armar nuevamente la defensa.

El partido corría y el juego no se modificaba, pero ambos tuvieron situaciones para modificar el resultado. Les faltó precisión en el toque final para poder anotar, algo que mantenía a San Lorenzo más tranquilo por su ventaja. El equipo de Bauza se acomodó mejor a esa forma de juego, movió la pelota cuando pudo y quebró la defensa de Rafaela en varias oportunidades con buenos contragolpes a pura velocidad.

Ya sobre el final del partido vio la roja Serrano en el local, solamente para agregar un hecho más a un partido que no volvió a moverse tras el gol de Blandi en el primer tiempo. Con este resultado San Lorenzo finalizó en la segunda posición del torneo logrando así la clasificación directa a la Copa Libertadores 2016 y también se ganó la posibilidad de jugar la Supercopa Argentina frente a Boca Juniors a comienzos del año entrante. Edgardo Bauza cerró de esta merecida forma su ciclo en San Lorenzo, ganando con su estilo y metiendo al club nuevamente en el máximo certamen continental.


Síntesis:

Atlético Rafaela: De Giorgi; Godoy, Colombo, Martínez (Cervantes), Urribarri (Ullúa); Serrano, Bastía, Graciani, Osmar Ferreyra (Morales); Pusetto y Andrada. 

San Lorenzo: Torrico; Buffarini, Fontanini, Yepes, Más; Villalba (Kalinski), Mercier, Ortigoza, Blanco (Prósperi); Cauteruccio y Blandi (Mussis).

Goles: Blandi 16' (SL).

Expulsados: Serrano 87' (RAF); Fontanini 21' (SL).

Estadio: Atlético Rafaela.

Árbitro: Germán Delfino.



martes, 3 de noviembre de 2015

Banfield 2 - Rosario Central 1: El final de una ilusión, el comienzo de otra


Escrito por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)

Luego de una semana cargada de polémicas y declaraciones cruzadas por los horarios de juego, Rosario Central visitaba a Banfield en el Florencio Sola buscando una victoria que - en caso de perder Boca en su compromiso contra Tigre- lo mantuviese en la pelea por el Torneo de Primera División de la AFA. Ya con la clasificación directa a la Copa Libertadores en el bolsillo y esperando por el choque contra Boca Juniors por la Final de la Copa Argentina, Eduardo Coudet dispuso de un equipo mixto sabiendo que las posibilidades reales de llegar a la fecha final con oportunidades era más bien una utopía.

El partido comenzó con un Central arrollador, buscando sobre todo por los costados con los laterales llegando hasta el fondo. Álvarez tuvo la primera oportunidad con un remate de media distancia que salió muy alto. La respuesta de los dirigidos por Claudio Vivas fue inmediata, con Vittor sorprendiendo por la derecha y forzando con un buen disparo a una reacción de Caranta. En los siguientes minutos, Aguirre y Delgado intentaron romper el cero con sendos remates desde afuera del área pero ambos carecieron de la precisión necesaria para lograr su objetivo.

El partido tenía mucho ritmo, con los dos equipos bien abiertos y tratando de llegar al arco rival con pocos pases. En este juego, el que sacaba mayor ventaja era Banfield, que esta vez no cometió el mismo error que contra Boca y armó dos líneas de tres bien pegadas a su portería con cuatro atacantes veloces listos para salir de contragolpe. Delgado volvió a estar cerca de convertir con un muy buen tiro a los 18'que se fue bien cerca del palo izquierdo de Pellegrino tras recibir un buen pe de Montoya.

Sin ser superior, Central llegaba con mayor frecuencia al arco de enfrente e imponía condiciones momentáneamente. Pero unos minutos más tarde llegó el primer golpe: Villagra desbordó a la perfección y lanzó un centro fenomenal para Gio Simeone que bajo el arco no perdonó para poner el 1-0 parcial. Los de Coudet no se rindieron y decidieron seguir con el plan inicial, pero la solidez en el mediocampo comenzó a desaparecer y con ella la intensidad en los metros finales.

Banfield volvió a tocar la puerta con un disparo al ras del piso de Simeone que Caranta detuvo sin problemas. Los de Vivas mantuvieron la presión alta y comenzaron a inclinar la cancha como si el bache de rendimiento pos derrota contra Boca jamás hubiese existido. Villagra y Cuero eran dos dagas por los costados y Simeone se las ingeniaba para siempre complicar a lo centrales. Cazares manejaba los hilos de su equipo unos pasos más atrás, también rompiendo por los costados cada vez que se presentaba la ocasión.

Bettini y Domingo inquietaron a Caranta pero sus sendos remates salieron por encima del larguero. Coudet tuvo que mandar al campo de juego a Cervi por la lesión de Pablo Álvarez, en una variante ofensiva tratando de darle más juego a su equipo. Pero el baile estaba siendo dirigido por Cazares, que con un disparo a colocar casi marca el segundo pero la pelota salió muy cerca del ángulo derecho.

Vivas tuvo también que mover el banco por una lesión: Calzada sustiyó a Civelli sobre el minuto 44' y a los pocos segundos llegó el final para Rosario Central: Cuero tocó al medio del área con Villagra y el delantero no perdonó con un zurdazo a quemarropa para poner el 2-0 que prácticamente cerraba el partido.

La segunda mitad siguió el mismo carril que los primeros 45', con un Banfield protagonista y vistoso y un Rosario Central desinflado y lejos de lo que se esperaba de ellos para este partido. Vittor casi le pone su firma al tablero con un remate bien rasante, pero Caranta estuvo atento para evitar que el partido se convirtiese en una goleada. La reacción llegó con un buen cabezazo de Niell que fue atajado por Pellegrino, pero el visitante estaba lejos de poder hacerse de la pelota.

Quedaba claro que Central sin el balón es otro equipo, y esto era mérito de un Banfield muy sólido y generoso, apegado a su idea de juego, que resurgió en el momento justo. Gómez asustó a los de Vivas con un cabezazo en soledad desde el centro del área, pero Pellegrino volvió a responder sin problemas. Un minuto más tarde, Simeone probó los reflejos de Caranta con un remate de cabeza tras centro de Bettini y luego Villagra hizo lo suyo tras pase de Cazares pero vió como su bombazo se fue a centímetros del ángulo derecho.

Coudet veía como sus jugadores iban al frente y remataban al arco de media distancia, sin demasiada precisión ni potencia pero con amor propio. Pellegrino y los tres centrales de Banfield se erigieron como una muralla en el momento más intenso de Central en el segundo tiempo y de a poco frustraron a un contrincante que se fue quedando sin aire ni piernas.

A pesar de esto, Pinola y Musto contaron con dos jugadas innmejorables para arrimar a su equipo en el marcador, pero Pellegrino con dos tapadas fenomenales, demostró que esta era sin dudas su tarde. El ingreso de Cervi le había cambiado la cara a su equipo, pero los avances no eran más que algunas jugadas producto del talento individual. Rossi tomó el lugar de Vittor en el local por lesión y sobre el minuto 70', Central tuvo en los pies de Lo Celso el descuento pero su tiro desde afuera del área se fue demasiado alto.

Banfield buscaba equlibrar el mediocampo con tranquilidad, presionando alto y apostando a que su ventaja fuese irreversible. Mientras tanto, Cazares sacudió la modorra de su conjunto con un tiro libre sensacional que impactó en el larguero antes de perderse por la línea de fondo. Los de Coudet seguían cruzando la línea de golpeo con la pelota dominada, pero sus intentos no iban más allá de un disparo desde lejos que o se iba por varios metros o era controlado por Pellegrino. 

Los dos entrenadores, cultores de un fútbol intenso, ofensivo y vistoso, quemaron naves con lo ingresos de Larrondo por Montoya y de Thomas Rodríguez por Villagra. Es meritorio que en un fútbol tan mezquino como el nuestro existan equipos dispuestos a dar espectáculo hasta el final más allá de cual sea el resultado final. A los dos cambios le siguieron varios minutos en los que no pasó nada hasta que Cervi mandó un tiro libre al corazón del área, Pinola la bajó muy bien y Niell con una tijera puso el 2-1.

Ya a los 85', González pudo empatarlo pero su cabezazo desde el punto penal fue tapado por un Pellegrino que tras el gol no decayo en rendimiento. La réplica estuvo en los pies de Cazares que con uno de sus clásicos latigazos hizo revolcar a Caranta para evitar el tercer gol del Taladro. El Chacho mandó a la cancha a Ruben en lugar del Chelito Delgado para jugar los minutos finales metido en campo enemigo, pero en el último intercambio de golpes el partido se le fue de las manos al igual que el torneo y el segundo puesto, aunque esto poco importe.

La derrota fue un golpe sin dudas para Rosario Central, pero desde la formación inicial quedó claro que para los de Coudet el partido relevante es el mano a mano contra Boca por la Copa Argentina de este miércoles. Sin dudas que hay cosas para mejorar de cara a lo que sigue, pero está claro que el ex jugador de River ha sentado las bases para una etapa que podría ser histórica para los rosarinos. Para Banfield es una gran alegría y la confirmación de que el camino elegido por Claudio Vivas es el correcto y ahora apunta a poder entrar en la Liguilla Pre-Libertadores para regresar al plano internacional tras varias temporadas de frustraciones.


Síntesis:

Banfield: Pellegrino; Vittor, Domingo, Bianchi Arce; Civelli (Calzada), Rossi (Jorge Rodríguez), Bettini; Cazares; Villagra ( Thomas Rodríguez), Simeone y Cuero.

Rosario Central: Caranta; Álvarez (Cervi), Pinola, Gómez, Salazar; Aguirre, Musto, Montoya (Larrondo); Lo Celso; Niell y Delgado (Ruben).

Goles: Giovanni Simeone 24', Claudio Villagra 44' (BAN); Franco Niell 83' (CEN).

Estadio: Florencio Sola (Banfield)

martes, 20 de octubre de 2015

MUNDIAL DE RUGBY || Los Pumas 43-Irlanda 20: Gran victoria del equipo de Hourcade y pase a Semifinales


Escrito por Guido Cetraro

El domingo por la mañana Los Pumas enfrentaron a su par de Irlanda por los Cuartos de Final del Mundial de Rugby Inglaterra 2015 y tenían un solo objetivo: ganar y meterse por segunda vez en su historia en las Semifinales de una copa del mundo. Su Head Coach Daniel Hourcade no pudo contar con Marcelo Bosch y en su lugar jugó Matías Moroni mientras que en Irlanda no jugaron ni su apertura Sexton ni O'Brien.

El partido comenzó favorable para los argentinos que a los 10 minutos de juego ya ganaban 14-0 merced de los tries de Moroni y de Imhoff. En la previa se habló mucho del reemplazante de Bosch y él fue quien a los 4' apoyó el primer try del partido y terminó siendo determinante en la victoria. Los irlandeses sintieron el golpe y más aún cuando Bowe tuvo que ser reemplazado por lesión, ingresando en su lugar Fitzgerald. 

Los argentinos jugaron los primeros 20 minutos de manera excelente, no solo por haber apoyado 2 tries, sino que en cuanto al juego fueron muy superiores. Ramiro Herrera vio la amarilla por una infracción y dejó a Los Pumas con 14 puntos de diferencia frente a un equipo golpeado que buscaba levantarse rápidamente.

Otro factor importante en el trámite fue Nicolás Sanchez, quien sumó 23 puntos y solamente erró una patada, mientras que el pateador irlandés se mostró nervioso ante la situación y por el hecho de no ser el habitual ejecutante. Sin embargo, a los 26 minutos llegó el try irlandés: Fitzgerald logró quebrar la defensa argentina y se escapó para poner las cosas 20-10 tras la conversión de Madigan. Con ese resultado se terminó el primer tiempo.

En el complemento Irlanda aceleró de arranque y apoyó su segundo try a los 4 minutos a través de Murphy. En ese instante los europeos lograron acortar la distancia y quedar a tan solo 3 puntos, pero fue en ese momento complicado donde la figura de Nicolás Sanchez apareció en todo su esplendor.

En el transcurso del segundo tiempo, ninguno se sacó claras ventajas en cuanto al juego. Irlanda buscó pero la defensa argentina tuvo otra gran actuación y evitó que llegara el tercer try. Por su parte, los de Hourcade mostraron cierta rebeldía en algunos tramos del partido y gracias a esa convicción extra llegaron los tries de Joaquin Tuculet a los 69' y de Imhoff a los 73' para cerrar la llave y meter a la Argentina nuevamente entre los mejores cuatro del mundial.

Con el pitazo final se desató la alegría en un estadio colmado por irlandeses; se calcula que había 50.000 fanáticos del Trebol presentes, mientras que enfrente estuvieron 10.000 argentinos que se las arreglaron para hacer algo de ruido. Ahora Los Pumas deberán enfrentar el domingo a las 13:00 a los Wallabies, quienes vencieron en la última pelota a Escocia, para intentar lograr por primera vez el pase a la Final. Además de conseguir un triunfo resonante y necesario, la Argentina logró escalar algunos puestos más en el Ranking oficial de la World Rugby y ahora se encuentra en el cuarto puesto.