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sábado, 10 de octubre de 2015

Argentina 0 - Ecuador 2: Una nueva decepción, los problemas de siempre



Escrito por Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)

En su primer partido por las Eliminatorias camino a la Copa Mundial Rusia 2018, una Argentina diezmada en nombres - pero no por ello en calidad- enfrentaba en el Monumental a un Ecuador que necesitaba levantar su imagen tras una floja Copa América en la que su habitual buen juego había aparecido a cuentagotas. Mientras que el Tata Martino dispuso de un equipo ofensivo como siempre, con las inclusiones de Ángel Correa y Emmanuel Más en lugar de los lesionados Lionel Messi y Marcos Rojo (ambos estarán ausentes en los restantes 3 partidos, incluido el que se jugará contra Brasil), el entrenador de Ecuador, Gustavo Quinteros, armó un equipo con dos líneas de cuatro listo para ocupar espacios y presionar alto, sin dejar de lado el buen trato del balón que suele exhibir su seleccionado.

En la primera jugada del partido, apenas segundos después del inicio, Otamendi anticipó en el mediocampo y jugó con Correa. El delantero del Atlético de Madrid encontró a Di María con un gran cambio de frente y el Fideo recortó hacia el centro y disparó sin potencia a las manos de Domínguez. La Argentina salía a imponer condiciones, abriendo la cancha con velocidad y sin perder mucho tiempo en la elaboración del juego. 

Durante los primeros 10', el seleccionado argentino presionó sobre la defensa rival y logró ganar la posesión del balón. Más allá de que los ecuatorianos fueron inteligentes a la hora de cortar el juego con faltas inofensivas en el mediocampo, estaba claro que la velocidad y calidad del local prevalecían. Agüero tuvo la segunda oportunidad con un remate de media distancia que salió ancho sobre la izquierda, luego de recibir de Biglia.

De a poco, Ecuador comenzó a equilibrar la balanza de la posesión y a romper las líneas de la defensa argentina con la velocidad y habilidad de Montero y Valencia, que se convirtieron velozmente en la pesadilla de Roncaglia y Más. Quiñonez y Noboa impusieron su físico y toque en el círculo central y distribuyeron la pelota hacia los costados, evidenciando que la Argentina no tenía volumen en esa zona. El visitante asustó con una buena trepada de Valencia que, luego de desparramar a Más y a Otamendi, culminó en un centro bajo que Montero no pudo empujar al gol. Unos minutos después, Ayoví con un gran pase en profundidad dejó solo a Caicedo contra Romero pero el argentino pudo anticiparlo con los pies. 


Aún así, sin exhibir siquiera buenas conexiones de la mitad hacia adelante ni contención en el mediocampo, el equipo de Martino tuvo una nuevas chance muy clara que fue mal resuelta: primero Correa forzó a Domínguez con un disparo cruzado potente, Di María habilitó hacia atrás al Kun Agüero y el delantero a pocos metros del arco remató mordido y el portero pudo salvar su valla. Paredes llegó al cierre cuando Pastore ingresaba para tocar al fondo de la red y Ecuador pudo respirar. 

Más allá de estos impasses rápidos y furiosos - lógicos por la calidad individual- Caicedo y Bolaños eran ya un muy serio dolor de cabeza para los centrales, que apenas si podían controlarlos en las oleadas ofensivas de un Ecuador que dominaba el partido casi en 20'. Para colmo de males, Agüero tuvo que salir luego de sufrir un desgarro y en su lugar ingresó Carlos Tevez. 

Tanto Ayoví como Paredes se sumaban al ataque constantemente, dejando a Ecuador siempre con 4 hombres en el mediocampo ante un rival que no podía recuperar la pelota ni generar juego más allá de algún arresto individual. Valencia le robó una pelota increíble a Más sobre la línea de fondo y asistió a Bolaños que probó al arco sin mucha suerte desde en diagonal al arco de Romero. Unos minutos después volvió a asustar con un cabezazo tras centro de un Montero que estuvo imparable para todos los que intentaron marcarlo. Más y Roncaglia apenas si pasaban al ataque, muy preocupados por tratar de atrapar a los dos exteriores ecuatorianos que los humillaron sin ningún tipo de problema. Mascherano además de no hacer pie en el centro de la cancha tampoco podía ayudar en sus retrocesos por estar falto de timing. 

Correa era el más revoltoso y rebelde de la Argentina y Di María se le unía cada tanto. Tevez exhibió su habitual voluntad y retrocedió muchos metros para generar juego, dejando en claro que no hay mediocampo en la Argentina (algo a resaltar: Messi no rinde tanto en la Argentina porque debe justamente bajar para convertirse en armador de juego).  El primer tiempo cerró con Valencia ganando de nuevo en velocidad y potencia ante Biglia y Más - ahora con pelota dominada y desde el medio- y centrando por lo bajo para Bolaños. Luego de un blooper entre Garay y Otamendi, la pelota le quedó al delantero que elevó su disparo. Si los dirigidos por Quinteros no estaban arriba por dos o tres goles, era solamente por su falta de eficacia de cara al gol.


Los segundos 45' comenzaron con el público nervioso y agresivo y los jugadores argentinos descontrolados, pegando en exceso ante el control de balón ecuatoriano. En un tramo del partido en el que no pasó demasiado, Paredes volvió a iniciar a los suyos con una corrida por la banda superando a Más que estuvo a dos centímetros de cometerle una infracción dentro del área. Los pelotazos cruzados luego de dos o tres toques en corto eran indescifrables para los de Martino, que miraba muy enojado pero sin poder encontrar respuestas desde lo táctico. 

A los 58' Biglia regaló una salida fácil ante la presión de Noboa y el volante se la picó a Romero quedando muy cerca de convertir un verdadero golazo. El mismo Biglia tomó la pelota en 3/4 y asistió a Di María, cuyo remate rasante salió rozando el palo derecho. La presión al hombre en el centro del campo seguía siendo tremenda de parte de Ecuador, con sus dos volantes y los laterales encima del doble pivote argentino que lució confundido y desconectado del partido como pocas veces se vió. 

Las ráfagas individuales seguían llevando peligro a los dominios de Ecuador: Mascherano armó una buena pared con Correa y definió mordido a pasos del área chica, generándole pocos problemas a Domínguez. A pesar de estos oasis, el partido seguía igual: Valencia generó una infracción en el costado izquierdo del área y Ayoví sacó un disparo con mucho efecto que Romero mandó por encima del travesaño. 

De inmediato, Lavezzi ingresó por Pastore y Di María pasó a jugar en el mediocampo - que es donde mejor rindió siempre y donde juega actualmente en el PSG- desarmándose el 4-2-3-1 y ahora sí quedando un 4-3-3 bien definido. Quinteros se vió forzado por una lesión a sacar a Quiñonez, poniendo en su lugar a Castillo sin que el esquema ni el plan de juego varíen. Minutos después, Fidel Martínez sustituyó a un agotado Montero para refrescar piernas por la banda y seguir atacando hasta el final.

Luego de un fallido disparo de Tevez desde la derecha, cerca de los 80', llegó el silencio al Monumental: tiro de esquina ejecutado por Castillo al primer palo, se la bajaron a Erazo con mucha calidad y el central cabeceó sin marca ni resistencia posible de Romero. Era un 1-0 merecido sin dudas y la Argentina salió hacia adelante sin ideas - como en todo el partido- y terminó de descontrolarse. Un minuto más tarde, Ecuador salió del fondo con cuatro pases tras cortar un avance argentino, Bolaños ganó a pura velocidad por la banda otra vez y tocó al medio para que Caicedo cierre el partido. Un 2-0 que llegó mientras casi todos los hinchas argentinos - los pocos que hubo- se retiraban del estadio masticando bronca. El partido de Ecuador había sido brillante en lo individual y en lo táctico, demostrando que si se anima a jugar así en todos los estadios puede ser uno de los clasificados al próximo mundial. Los minutos finales fueron un concierto de pases de Ecuador y uno de patadas de parte de los jugadores de la Argentina que se retiraron sin decir nada y con la cabeza gacha recibiendo muchos silbidos e insultos. 


Un primer paso horripilante para la Selección Argentina de Gerardo Martino, pero que sin dudas puede corregirse en los partidos que restan en este 2015. Paraguay está en el horizonte y no hay mucho tiempo para lamentos, aunque lo más preocupante fue el nivel general de un equipo que a estar altura debería haber internalizado la idea de juego que pregona el entrenador. Los rendimientos más flojos fueron los de los laterales - un problema histórico, la falta de jugadores de calidad en ese puesto- y los tres volantes que no le dieron ni juego ni volumen a un mediocampo anémico. Correa y Di María fueron los que más intentaron - sobre todo el del Aleti- y la falta de rebeldía fue notoria. Además de que no hay defensa sólida hace más de 9 años, tampoco hay mediocampo y esto sí que es una novedad muy peligrosa. Messi suele maquillar estas falencias con sus arranques y ayudando a los volantes, pero no se puede vivir hablando del astro del Barcelona. Hoy no puede estar por una lesión, punto y aparte. Con la cantidad y calidad de jugadores que hay en casi todas las líneas - de elite en sus clubes de Europa- es vergonzoso seguir dependiendo de un solo jugador, de nuestro eterno salvador. Bueno sería que más allá de los resultados, la Argentina empiece a jugar a algo como primer paso. Ahí está la clave para generar el apoyo de una hinchada en exceso exitista y cambiante que hoy le da la espalda a un equipo que se quedó a las puertas de todo en este último año y medio. Jugando bien, lo seguro es que este equipo va a ganar mucho más de lo que va a perder. Resta felicitar a Ecuador y a su entrenador, el argentino Gustavo Quinteros, que está haciendo una gran labor y que con un trabajo muy ordenado y constante de presión en el mediocampo - sensacionales Quiñonez y Novoa con los apoyos de los laterales-, toque preciso y salida en velocidad y potencia con Montero, Ayoví y Valencia y la gran movilidad de Bolaños y Caicedo doblegó a una Argentina que ingresó demasiado confiada al verde césped y se llevó una derrota histórica en el Monumental luego de 22 años sin caer allí por Eliminatorias.



Síntesis:

Argentina: Romero; Más, Otamendi, Garay, Roncaglia; Pastore (Lavezzi), Mascherano, Biglia; Correa, Agüero (Tevez) y Di María.

Ecuador: Domínguez; Ayoví, Erazo, Achilier, Paredes; Montero (Fidel Martínez), Quiñonez (Castillo), Noboa, Antonio Valencia; Bolaños y Caicedo (Mena).

Goles: Erazo 81' (ECU), Caicedo 82' (ECU).

Árbitro: Julio Bascuñán.

Estadio: Antonio Vespucio Liberti (Monumental).

lunes, 7 de septiembre de 2015

Argentina 7 - Bolivia 0: Un partido poco serio que apenas deja conclusiones



Escrito por: Rodrigo López Vázquez (@RodrigoLVazquez)

El título de esta crónica puede ser un poco exagerado, pero la realidad es que no es un seleccionado que esté siquiera a media altura de la Argentina. Y no importa si están en el equipo todos los titulares o si hay solamente unos pocos acompañados por un puñado de debutantes, regresados y habituales segunda línea.  Lo que queda claro es que un solo factor jugó a favor de la realización de este amistoso: el dinero.

Bolivia llegó con apenas algunos de sus titulares, el Presidente de su federación preso – con elecciones en una semana-, con el capitán Ronald Ráldes financiando el viaje y el debut de su leyenda Baldivieso como entrenador tras la abrupta salida de Mauricio Soria. Enfrente una Argentina que buscaba dar rodaje a varios jugadores que serán parte de una necesitada renovación.
Bolivia comenzó bien el partido, presionando alto y tratando de que la Argentina no saliese más que con pelotazos frontales. La defensa argentina se mostró un poco nerviosa pero se acomodó a tiempo. Antes de los 5’, la pantomima se terminó: un muy buen pase largo del Kun Agüero para Lavezzi lo dejó solo ante Vaca y con un violento remate cruzado el delantero del PSG puso el 1-0 para los de Martino.

La diferencia estuvo nuevamente en el poderío individual, pues el juego asociado no surgió con el correr de los minutos. Sí aparecieron buenas sociedades, ráfagas de talento, pero las rotaciones posicionales en el mediocampo brillaron por su ausencia. Bolivia intentó ser prolija ante el monólogo de la Argentina, pero no logró demasiado en la primera mitad. De a poco, Casco empezó a mostrar toda su calidad merced de los generosos espacios que tenía por su costado: una muy buena corrida por la banda, regate y pase al medio para Agüero que cabeceó sin puntería solo ante Vaca. Martino veía como su equipo dominaba a placer pero mostraba serias imprecisiones de cara al arco. Gaitán y Lamela se mantuvieron como extremos y  Kranevitter – de buen partido- y Pereyra armaron el doble pivote en el medio para contener.

Los de Baldivieso se adelantaron bastante y buscaron con valentía. Hasta lograron que Romero tuviese que anticipar a Martins un par de veces debido a las desatenciones defensivas de los centrales. Pero velozmente su ilusión se vió destruida por la calidad de los jugadores argentinos: Lamela buscó largo a Lavezzi y falló, Pereyra atrapó el rebote y habilitó entrelíneas al Kun que se la picó al arquero sin problemas. Un 2-0 contundente pero que dio paso a dos jugadas de peligro de Bolivia: un remate ancho y mordido de Melean tras varios rebotes en el área y un tiro libre peligroso de Smededberg que Romero contuvo con solidez.

El buen tramo de Bolivia cambió la cara de Baldivieso, pero nuevamente tuvo un triste final: Gaitán sacó velozmente un tiro libre desde el mediocampo, Agüero avanzó sin marca y dejó solo a Lavezzi que puso el 3-0 con mucha estética. Una primera mitad que cerró con lindos goles, un par de muy buenos rendimientos individuales pero algo  floja la parte colectiva.

La segunda parte comenzó con cuatro cambios para Bolivia y un intento de presionar alto para robar cerca del área. Los de Martino, muy tranquilos, siguieron manejando la pelota y el partido, buscando ahora llegar con transiciones veloces a un toque y triangulando en todos los sectores de la cancha. Los de Baldivieso sorprendieron con dos intentos a espaldas de Casco: el primero fue salvado por Funes Mori con una buena barrida y el segundo por el mismo lateral que se pudo recuperar a tiempo.
Lizio con su ingreso logró renovar el aire de su equipo, que tuvo el descuento en sus manos debido a los baches en la línea de fondo argentina durante el retroceso. Pero el ciclo se repitió una vez más: a los 14’ Lavezzi aprovechó los espacios, lanzó al medio para el Kun y el nueve definió con un lujo ante un frustrado Vaca. El 4-0 era abusivo y se justificaba solamente en los nombres propios de la Argentina.

Más allá de los desacoples en la defensa, la Argentina siguió buscando y con el ingreso de Messi por Gaitán – de excelente partido, uno a mirar de aquí en más- la fiesta continuó. Una gran jugada yendo de lado a lado, terminó en una apertura de Kranevitter para Casco y un centro para el astro del Barcelona que cabeceó a contrapierna del arquero y puso el 5-0. Tras un susto pos error de Romero en un despeje con los pies, el público siguió delirando con Messi: Rodríguez jugó largo con Lamela, que tocó corto para el Kun y este habilitó a su amigo, que eludió a Vaca y decretó un 6-0 tan obligatorio como exagerado.

Martino cerró esta suerte de ensayo con público haciendo entrar a Banega por Lamela, a Roncaglia por Casco, a Correa (debut absoluto en la mayor) por Lavezzi y a Tevez por Agüero. Un par de buenas jugadas se sucedieron en los minutos finales, quedando la intriga de que pasaría con Tevez y Messi juntos desde el inicio. Roberto Pereyra siguió corriendo, marcando y haciendo jugar hasta el final, mostrando una polifuncionalidad ideal: rindió tanto como lateral, como volante central y como extremo. El golazo de Correa en la primera pelota que tocó en la mayor, previa habilitación de Kranevitter, con un potente remate al primer palo puso el 7-0 definitivo y una sonrisa en la boca de todos.

Los que aprovecharon su chance fueron Pereyra, Kranevitter, Casco, Gaitán y Lavezzi. Demostraron que tienen que estar en el camino hacia el próximo mundial con muy buenas actuaciones. Algunos como Funes Mori y Lamela quedaron en deuda, considerando lo fácil que era el partido. Agüero brilló como de costumbre y Messi alegró a un estadio entero jugando un rato y encima metiendo dos goles. Todo redondo, a la espera de un contrincante bastante más serio como México el día de mañana en Houston.


Síntesis

Argentina: Sergio Romero; Milton Casco (Roncaglia), Gonzalo Rodríguez, Ramiro Funes Mori, Emmanuel Más; Roberto Pereyra, Matías Kranevitter, Erik Lamela (Banega); Ezequiel Lavezzi (Correa), Sergio Agüero (Tévez) y Nicolás Gaitán (Messi).

Bolivia: Daniel Vaca; Miguel Hurtado, Ronald Raldes, Edward Zenteno, Rudy Cardozo (Eguino); Walter Veizaga; J. C Arce (Cabrera), Danny Bejarano (Lizio), Alejandro Melean (Chumacero), M. Smededberg (Ramallo); Marcelo Martins.

Goles: Ezequiel Lavezzi 2 (4’ y 40’), Sergio Agüero 2 (32’ y 58’), Lionel Messi 2 (66’ y 75’) y Ángel Correa 1 (83’).

Estadio: BBVA Compass Stadium; Houston, Texas.

Árbitro: César Ramón Palazuelos (MEX).